Ruta «Mujer, mar y montaña»
Bienvenid@s a Sorvilán, un pueblo entre la montaña y el mar, situado concretamente en la vertiente suroeste de la sierra de la Contraviesa.
Se encuentra usted en la entrada de la población, desde donde puede disfrutar de una bonita vista del Mediterráneo y de los campos de almendros, higueras y vides que rodean el pueblo.
Sorvilán es el núcleo principal de los cuatro que componen el municipio: Alfornón, Sorvilán, Melicena y Los Yesos.
Aquí la mayoría de la población activa se dedica a la agricultura. Predominan dos tipos de cultivo, como podrá observar: el mayoritario es el almendro, seguido de la vid e higueras.
En Sorvilán se hace vino a la manera tradicional y repartidas por todo el pueblo hay pequeñas bodegas familiares. De ahí que Sorvilán es conocido por su buen vino. Como curiosidad, señalar que por estos contornos se encuentran las viñas más altas de Europa. También es un buen terreno para las higueras y el olivo, aunque se cultivan en menor proporción.
Se encuentra usted en la Plaza de San Cayetano, conocida también como Plaza “de arriba”. Es una de las dos plazas principales del pueblo.
Hasta aquí llegan a primeras horas de la mañana el servicio de transporte público (con dirección a Granada) y los coches de venta ambulante con el pan, las frutas y verduras, el pescado… y aunque la hora es más o menos fija (y por si alguien se despista) anuncian su llegada con toques de claxon característicos que ya l@s vecin@s saben identificar perfectamente.
Momento ideal también este para fomentar las relaciones sociales entre vecinos y ponerse al día de la actualidad local.
Tras el bullicio de estas primeras horas podemos disfrutar el resto del día de una plaza tranquila y soleada con vistas a la parte baja del pueblo con el mar de fondo.
Se encuentra usted en la primera fuente “pública” que hubo en Sorvilán, y que tiene detrás una historia muy curiosa:
LA FUENTE Y EL ZAHORÍ
“Hasta principios del Siglo XIX, el agua que cubría las necesidades diarias de los vecinos y vecinas, discurría la mayor parte del año por barrancos y ramblas, y había algunos nacimientos en los alrededores del pueblo.
Hubo un momento en el que se empezó a dar vueltas a la idea de que en algunos sitios concretos del pueblo podía haber agua subterránea, y concretamente uno de esos puntos fue justo en lo alto del barranco que está situado al lado de esta fuente. Las autoridades locales trajeron a un zahorí, y acordaron pagarle una cantidad de dinero si encontraba agua.
El zahorí hizo bien su trabajo, pues la mina de agua que encontró dio para hacer una fuente con siete caños. Tanta era el agua que salía de la mina, que se quiso llevar con gomas hasta la parte baja del pueblo. Fue tan gran acontecimiento que la bajada del agua estuvo acompañada por vecinos, autoridades y hasta por una banda de música.
Pero sucedió que las autoridades no cumplieron al cien por cien su parte del trato. El zahorí, viéndose engañado, hundió parte de la mina con unos barrenos, y el aporte de agua a la fuente se redujo considerablemente.”
Desde entonces y hasta ahora, su aspecto ha variado notablemente, pues de los dos pilares y lavadero de piedras a ras de suelo que había en un principio se pasó a tener dos pilares y un lavadero con las típicas pilas de lavar, y finalmente un solo pilar.
Aquí llegaban al atardecer los pastores con sus manadas de cabras a beber y los campesinos con sus recuas de mulos. Los mulos descansaban primero en la sombra del gran álamo que había frente a la fuente, antes de beber agua. Las cabras no podían beber en el pilar porque dejaban su olor y luego los mulos no se acercaban a beber, así que se les llenaban unos cubos y se les ponían retirados.
Recalcar que la prioridad en cuanto al uso del agua de la fuente la tenían los animales, tal que si estos llegaban a beber, las personas se tenían que retirar.
Este agua siempre ha sido muy apreciada por las mujeres por las características y calidad de ésta, por ser muy buena para “cocer garbanzos”.
También fue desde su construcción lugar de encuentro de mozuelas y mozuelos en edad de “ennoviarse”.
Se encuentra usted en la fuente-lavadero conocida desde siempre en el pueblo como “fuente de abajo”; está situada en el mismo barranco que la “fuente de arriba”.
La construcción consta de fuente con caño y pilarillo, pilar y lavaderos (pilas de lavar). El agua sobrante se recoge en una alberca y se emplea en el riego de los huertos cercanos, sistema heredado de la época de Al – Ándalus. Y cuentan las entendidas en la materia, que este agua es muy buena “para lavar la ropa blanca”.
A esta apartada fuente ya no vienen mulos a beber ni mujeres a lavar, pero se ha convertido en un rincón sencillo, bonito, agradable y, sobre todo tranquilo, donde poder sentarse en invierno a disfrutar de un buen libro con el único sonido de fondo del chorrillo de agua cayendo al pilar, y los agradables rayos de sol dándote en la cara; y en verano, al atardecer, es el lugar ideal para disfrutar del aire fresco del barranco y de una interesante charla entre amigos.
Sin lugar a dudas, el aporte de bienestar está asegurado.
Se encuentra usted en la Plaza Magistrado Luis de la Torre, más conocida por los vecinos como “Plaza de abajo”. En las construcciones circundantes estuvieron durante muchos años el Ayuntamiento, el puesto de la Guardia Civil, la escuela, y el hogar del pensionista…
En la actualidad, tenemos en la plaza el museo de costumbres y tradiciones “Mujer, mar y montaña”, que se puede visitar solicitándolo previamente en el ayuntamiento.
La Iglesia de Sorvilán, tal y como la ven ahora, fue construida en los años posteriores a 1939, ya que, tras la guerra, de la anterior que era del Siglo XVII sólo quedó en pie la torre (restaurada en 2022) .
En esta plaza se celebran las fiestas patronales en Honor a San Cayetano los días 6, 7 y 8 de Agosto, y la mayoría de festejos que disfrutamos también el resto del año: las “lumbres de San Antón” en enero, el concurso gastronómico “Guiso del Choto” el segundo sábado de mayo, “las migas” el 5 de agosto, la fiesta de la vendimia, y a final de año, tomamos las uvas en nochevieja…
Leyenda del significado de la flor del almendro
«Cuenta la leyenda que una de las hijas del Rey Midas, llamada Fílide, se enamoró de Acamante, un soldado que la abandonó para ir a luchar en la Guerra de Troya.
Luego de enterarse de la caída de la ciudad, Fílide salía a la costa todos los días para recibir a la flota ateniense. Al noveno día, sin ver el barco de su amado, Fílide cree que Acamante ha muerto y ella misma muere de dolor por su pérdida.
Conmovida por la tristeza de la joven, Atenea transformó el cadáver en un árbol de almendro. Al día siguiente, el barco de Acamante, que se había retrasado por reparaciones, llegó a la costa, y Acamante corrió al bosque a llorar a su amante cuando se enteró de su muerte.
Al acariciar el árbol, Fílide floreció repentinamente para consolar a su amado.
Es por ello que las flores de almendro significan amor eterno, amor más allá de la muerte o consuelo al ser amado».
A través de esta leyenda y detenido en este punto, usted podrá disfrutar en época de la floración de los almendros de este bello paisaje, el cual se pierde la mirada con su unión con el mar.
También puede observar aquí mismo un SERBO, árbol característico y representativo de Sorvilán – el topónimo Sorvilán deriva de SERVALÁN (BOSQUE DE SERBOS) -, por lo que cabe pensar que el paisaje en la antigüedad era muy distinto del que podemos disfrutar actualmente.